Así es, solo hay una…

Share on FacebookPin on PinterestShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

 

IMG_0383

IMG_0409

·Piezas de Julieta Álvarez, Anne Thomas y María Balck·

Gracias por dejarme ese jersey blanco que tanto me gusta. Y por venir a buscarme a los extraescolares. Y por insistir en que coma verduras y pescado, que ahora hasta empieza a gustarme así al horno con tus patatitas tostadas. Y por las zapatillas nuevas, que sé que no te gustan pero que me puse pesada y cediste. Ah, y por despertarme cuando se duerme más el despertador que yo – bueno, vale, a veces hago ver como que no lo escucho, pero es que los lunes por la mañana son tremendos, ya sabes, ya me conoces, que me despierto con más legañas que ojos casi.

Y hoy es tu día, mamá, hoy te toca a ti. Déjame mimarte por una vez, prepararte una cena con mucho cariño e intentar no quemar la casa ni romper un plato o esas cosas que me pasan, a veces, pero que ya no te ponen nerviosa “porque estoy zen”, dices.

Me gusta estar contigo, de tal palo tal astilla, cada cual más despistada, compartir armario y, con el tiempo, secretitos en la oreja como dos viejas. Los domingos de marujeo. Las comidas de cara al sol a ver cuál de las dos se pone más morena. Los toques de atención que me devuelven los pies a la tierra. Crecer a tu lado. Qué bueno que seas tú, mamá, mi mamá. Y algún día haremos yoga, de verdad, y sacaremos a pasear la ropa de deporte, que se está llenando de polvo. Hay cosas que no cambian, ¿verdad?.

Que contigo, estoy en casa. Y sí, he hecho la cama, porque hoy es tu día y sé que te gusta que finja que soy ordenada…